jueves, 16 de junio de 2011

Belgrano Militar


Desde mayo de 1810 hasta enero de 1814, la actividad de Belgrano se concentra en la guerra.
En 1811, La Primera Junta de Gobierno lo
envía al frente de una expedición a Asunción del Paraguay, para plegarla al movimiento revolucionario. La expedición es derrotada por
tropas muy superiores en número.
En septiembre de 1811 el Primer Triunvirato nombra a Belgrano jefe de los Patricios. La tropa de ese regimiento estaba muy descontenta:
habían sido milicianos y los habían convertido en soldados
profesionales. Cuando Belgrano decide, en diciembre de 1811, que
los patricios deben cortarse la trenza que usan y que era el símbolo
del cuerpo, el resultado es un motín en contra de la medida y de su
comandante y que el gobierno acalla con dureza.
A principios de 1812, Belgrano es enviado a establecer dos baterías
de cañones en el río Paraná para evitar las incursiones que hacía la
marina de Montevideo, enemiga de los revolucionarios. Allí, el 27 de
febrero, enarbola por primera vez el estandarte que había diseñado
para sus tropas.
Después de su paso por Rosario, Belgrano es enviado a hacerse cargo
del desorganizado Ejército del Norte. En la ciudad de Jujuy hace
bendecir la bandera por él creada. Reorganiza el ejército en Tucumán
y enfrenta el avance de los contrarrevolucionarios, derrotándolos en
la decisiva batalla de Tucumán –en septiembre de 1812–, uno de los
combates más importantes de la guerra de la independencia
sudamericana. Avanza luego hacia el norte y vuelve a triunfar en
Salta, en febrero de 1813. Entusiasmado, continúa hacia el Alto Perú
pero allí es vencido en las batallas de Vilcapuyo y Ayohuma, en las
que su ejército sufre bajas enormes.
Después de estas derrotas, Belgrano debe entregarle al mando al
general José de San Martín, enviado desde Buenos Aires. Más tarde
volvería a hacerse cargo del disminuido Ejército del Norte, mientras
San Martín prepara su expedición a través de los Andes. Tras unos
años, y muy enfermo, deja el ejército.

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