viernes, 29 de octubre de 2010

Tiempo para leer



El rol de los padres en la formación del niño lector:

El hábito de la lectura, como todo hábito, no se adquiere por arte de magia, sino que es el resultado de una serie de factores que interactúan en la creación de un ambiente propicio para la formación del niño lector.

10 consejos que le ayudarán a encontrar tiempo para la lectura.

Hable menos.

Lleve siempre un libro consigo.

Tenga siempre un libro junto a la cabecera de la cama y si no puede dormir lea un poco.

Despiértese quince minutos antes de lo normal todas las mañanas y lea algo.

Tenga a mano un libro en la cocina, en la sala de estar o
junto al teléfono.

Procure disponer de un libro cuando espere a la gente que
no suele ser puntual.

Lleve asimismo un libro en
su coche, por si se encuentra en un embotellamiento.

Lleve un libro cuando vaya a visitar al médico, al dentista
o al estilista.

Nunca salga de viaje sin llevar un libro.

Recuerde que un libro en la mano vale más que dos en librería.
Lidia Roberts

Artículo publicado orginalmente en la Revista Comunicándonos comunicandonos@writeme.com


Un niño adorará la lectura si en su cerebro los libros están asociados a la alegría y la felicidad.
Por eso debemos:

• estar siempre disponible para alcarar sus dudas y ayudarle con la lectura
• poner a su alcance libros interesantes y entretenidos, con una correcta proporción de dibujos y letras a su nivel de comprensión
• el ejemplo será fundamental para mostrar que los padres también disfrutan de la lectura, pues al ir creciendo su deseo de hacer cosas junto a sus padres se sustituye por el deseo de parecerse a ellos.

4 comentarios:

Bibliotecari@, Andrea.- dijo...

Excelente entrada. Siempre es más que bienvenida la participación de la familia con respecto al uso de libros y al hábito lector. Bravo!!!

Barberán Zangaro dijo...

Muy buena entrada.

Barberán Zangaro dijo...

Muy buena entrada.

Bibliotecari@, Andrea.- dijo...

Una seño recibió este poema y nos pareció super lindo compartirlo a esta altura del año...

Tan buena como mi vieja
y como ella nerviosa,
de las que agrandan las cosas
y que por nada se quejan;
tenía entre ceja y ceja
esa cuestión del aseo,
en lo mejor del recreo
revisaba las orejas.

Decía que un pajarito
al oído le nombraba
los niños que conversaban
cuando salía un ratito;
y si un grandote de quinto
armaba la tremolina,
parecía una gallina
cuando tiene los pollitos . . .

Nos tomaba la lección
siguiendo el orden de lista
y obligaba con la vista
a seguir con atención;
yo era medio remolón
porque andaba por la “G”
y cien veces me chasquié
al preguntar de a traición.

Se pasaba todo el día
prometiendo malas notas
y que en vez de la pelota
estudiaran geometría,
era mujer . . . ¡qué sabía
de un golazo de voleo . . .! ,
por eso es que en el recreo
los muchachos se reían . . .

Pero una vez se enfermó
y mandaron la suplente
que enseñaba diferente
y hasta de “usted” nos trató;
y nosotros. . . ¡qué sé yo!
sería mejor maestra
pero fieles a la nuestra
declaramos el boicot.

Y cuando vino al grado
después de la enfermedad,
nos pusimos a gritar
que casi la desmayamos,
y cuando vio tantas manos
que la querían tocar,
de floja se echó a llorar
y nosotros la imitamos.

Ah! pobre maestra mía!
¡cómo estarás de vieja!…
revisame las orejas,
soy un chico todavía.
No sabés con qué alegría
quisiera volverte a ver;
no me vas a conocer,
pero entonces te diría:

Yo ocupaba el tercer banco
al lado de la ventana,
el que abría las persianas
cuando el sol no daba tanto;
el que se ahogaba de llanto
el día que te dejó,
y que nunca te olvidó,
y es por eso que te canto.

Vos sos la dulce canción
de la edad que ya se fue,
hoy he venido otra vez
para darte la lección;
preguntame de a traición
maestra del cuarto grado,
que cuanto me has enseñado
lo llevo en le corazón…

Declaración de la Independencia

9 de julio 2017